Instrumentación Geotécnica
Nuestro enfoque combina experiencia en perforación geognóstica, ensayos SPT y monitoreo con inclinómetros de cuerda vibrante. Cada proyecto recibe un tratamiento específico, sin soluciones genéricas.
Ejecutamos reconocimientos estratigráficos con equipos adaptados a cada tipo de suelo. En la Ruta Nacional 40 alcanzamos 25 metros de profundidad, identificando capas de grava, arcilla y roca sedimentaria. La capacidad portante se determinó con margen de error inferior al 5%.
Realizamos ensayos de penetración estándar en obra vial y puentes urbanos. En el Puente Urbano detectamos un estrato de arena suelta a 6 metros, con valores N entre 15 y 42 golpes/pie. Ese dato evitó un diseño de cimentación inadecuado y permitió proponer mejora del terreno antes del pilotaje.
Desplegamos inclinómetros a 15 metros de profundidad en taludes de hasta 40°. Durante 4 meses registramos deformaciones máximas de 8 mm asociadas a ciclos de lluvia. Los datos calibraron un modelo numérico que definió el sistema de drenaje subhorizontal necesario para estabilizar la ladera.
Cada estudio entrega un informe que incluye perfiles estratigráficos, gráficos de deformación y recomendaciones de diseño. No entregamos datos crudos: interpretamos los resultados para que el ingeniero estructural pueda tomar decisiones inmediatas sobre terraplenes, fundaciones o tratamientos de mejora.
Martina Corona y Mariana Sauceda lideran las campañas de campo. Ambas han participado en más de 30 proyectos de infraestructura lineal, desde rutas nacionales hasta puentes urbanos. La supervisión en terreno asegura que cada perforación y ensayo cumpla los estándares de la norma IRAM 10510.
Lo que obtenés con nosotros
Identificamos capas de suelo y roca hasta 25 m de profundidad con registro continuo de muestras. Sabés exactamente qué hay debajo del terraplén antes de mover una máquina.
Base para diseño de fundaciones y terraplenesEjecutamos ensayos de penetración estándar en cada sondeo. El valor N golpes/pie te indica la capacidad portante real del terreno, sin suposiciones de laboratorio.
Dato directo para cálculo de pilotajeInstalamos inclinómetros de cuerda vibrante que registran desplazamientos horizontales de hasta 0,01 mm. Detectás movimientos incipientes antes de que comprometan el talud o la estructura.
Alerta temprana en laderas y cortes vialesCada campaña entrega un documento con perfiles, gráficos de SPT, series temporales de inclinómetros y una sección de conclusiones aplicables al proyecto. No te quedás con datos sueltos.
De la perforación a la decisión de obraPlanificamos los puntos de perforación y el despliegue de instrumentación para no interferir con el avance del movimiento de suelos ni el cronograma de la ruta.
Menos tiempos muertos en campoHemos trabajado en la Ruta Nacional 40 y en puentes urbanos con condiciones de acceso complejas. Sabemos cómo operar en terrenos difíciles sin perder calidad de registro.
Know‑how geotécnico para infraestructura linealRespuestas claras sobre ensayos SPT, inclinómetros de cuerda vibrante y reconocimiento estratigráfico en obras viales.
Depende del proyecto y del tipo de suelo. En obras viales lineales como la Ruta Nacional 40, hemos alcanzado hasta 25 metros para identificar capas de grava, arcilla y roca sedimentaria. En puentes urbanos, la profundidad se ajusta a la capacidad portante requerida para las cimentaciones.
Es una prueba in situ que mide la resistencia del suelo a la penetración. Se hinca un muestreador normalizado en el fondo de la perforación y se registra el número de golpes necesarios para avanzar 30 cm (valor N). Ese dato permite estimar la densidad relativa de arenas o la consistencia de arcillas, clave para diseñar pilotajes o tratamientos de mejora del terreno.
Se perfora un pozo de 15 metros de profundidad, se introduce la tubería guía con sensores de cuerda vibrante espaciados cada metro, y se rellena el espacio anular con lechada de cemento. Una vez fraguado, se toman lecturas de referencia y se monitorean los desplazamientos horizontales durante semanas o meses.
Con los inclinómetros de cuerda vibrante medimos desplazamientos del orden de milímetros. En un talud de 40° en la Patagonia registramos deformaciones máximas de 8 mm asociadas a ciclos de lluvia. Esos datos permiten calibrar modelos numéricos y diseñar sistemas de drenaje subhorizontal para estabilizar la ladera.
Depende de la extensión del trazado y la cantidad de puntos de perforación. Para un tramo de 35 km con 12 sondeos, el trabajo de campo puede durar entre 2 y 3 semanas, más otras 2 semanas para ensayos de laboratorio y elaboración del informe final con recomendaciones geotécnicas.
El informe incluye la descripción litológica de cada estrato (tipo de suelo, espesor, color, humedad), los resultados de los ensayos SPT con valores N, la clasificación unificada de suelos (USCS), y recomendaciones específicas para el diseño de terraplenes, fundaciones o tratamientos de mejora del terreno.